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Descubre Aguiño

Un pequeño pueblo de pescadores del ayuntaniento de Ribeira (A Coruña) con mucho que ver


Las espléndidas vistas de la ría de Arousa son un elemento común en el recorrido por el entorno de Aguiño, una parroquia de Ribeira, en la provincia de A Coruña. Os recomendamos la subida hasta el mirador de la Piedra de la Rana, en lo alto del Monte Castro. Esta denominación no exige más explicaciones a tenor de la curiosa forma de esta enorme roca.

Desde allí se vislumbra una impresionante postal de las islas que componen el archipiélago de Sálvora. Esta isla, la más grande, está acompañada de las de Vionta, Sagres, Falcoeiro, Nori, Couso y otros islotes. Forman parte del Parque Nacional Islas Atlánticas de Galicia, al que también pertenecen las de Cortegada, Ons y Cíes, estas tres última en la provincia de Pontevedra.

Este conjunto de islas se despliega desde la ría de Arousa, en la que nos encontramos, hasta la de Vigo. En días de buena visibilidad se puede identificar desde el cabo de Finisterre, al norte, hasta el monte Santa Tecla, en el límite con Portugal, al sur.

Subiendo un camino a espaldas de la Piedra de la Rana se accede al Castro dá Cidá, a 213 metros de altura. Es un antiguo emplazamiento de la Edad de Hierro que estuvo habitado por los celtas hace más de 2.000 años, pueblo que desde luego tenían buen gusto, ya que el lugar es un auténtico mirador desde el que se contemplan la ría de Arousa, por un lado, y la de Muros-Noia, por el otro.

Muy cerca de este punto, en A Graña, están Os Castelos (Los Castillos), otro mirador en el que se cree que pudo haber un asentamiento, posiblemente de pescadores, y desde el que una vez más nos recrearemos con la belleza del entorno.

Sin alejarnos mucho de este lugar, llegamos a la laguna de Vixán, que forma parte del Complejo Dunar de Corrubedo. Con la laguna de Carregal, muy cercana, forma un paraje de gran riqueza medioambiental declarado Parque Natural. Varios senderos hacen posible inolvidables paseos por los arenales rodeados de juncos y carrizos, entre los que conviven cerca de 3.000 aves acuáticas. Una de las diferencias con la de Carregal es que la laguna de Vixán es de agua dulce, mientras que la de Carregal es de agua salada. Es sin duda un lugar fantástico para reposar viendo el ir y venir de las aves y otros animales.

Aquí las distancias son pequeñas. En apenas unos minutos estamos en el cabo Falcoeiro, donde hay dos miradores que no hay que perderse. Uno de ellos es el de la Punta Perico de Aguiño, zona frecuentada por submarinistas y que se encuentra en el lugar más meridional de la península del Barbanza. Es un emplazamiento perfecto para observar las islas próximas y la fauna marina, pero también para caminar por la estructura geológica que lo conforma, ya que esas rocas son un yacimiento arqueológico habitacional que derivó en otro de la etapa castreña, estando documentadas distintas épocas de ocupación.

A escasos metros hay un mirador gemelo, el de Punta Area Basta, también con impresionantes moles rocosas que se amontonan hasta la orilla del mar. Son asientos perfectos para contemplar el batir de las olas atlánticas y el navegar de las embarcaciones pesqueras.

Más protegida del intenso oleaje se encuentra a espaldas de este saliente la playa que lleva su mismo nombre, Area Basta, un pequeño arenal en el que disfrutar del buen tiempo en la campaña estival.

Nos acercamos un poco más a Aguiño, incluso podríamos hacerlo a pie bordeando el mar hasta alcanzar el llamado Muelle Fenicio. Se trata de un muro de piedra de varias decenas de metros de longitud con grandes bloques dispuestos en 3 escalones. Hay quien lo atribuye a los navegantes fenicios datándolo entre los siglos XII y VIII antes de Cristo, sin embargo para otros arqueólogos son restos de una fábrica de salazón de tiempos mucho más recientes, versión que parece la más probable. En cualquier caso, vale la pena visitar esta curiosa construcción.

Antes de terminar nuestro viaje pasamos por el puerto de Aguiño donde se levanta el monumento a los pescadores, puesto que en esta pequeña parroquia de Ribeira la pesca es la base de la economía de muchas familias.

Pasado el puerto alcanzamos un curioso paseo, O Carreiro, que parte de una playa que forma parte del complejo litoral Catia-Castro. Esta pasarela une varios islotes y proporciona una magnífica panorámica del archipiélago de Sálvora, sirviendo además como escenario de bonitos atardeceres.


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