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Berlín, ciudad alternativa

La capital alemana tiene propuestas para todos los gustos, también para los que quieren sensaciones más fuertes


Berlín

La capital alemana, Berlín, es una ciudad alternativa y, además, uno de los destinos de viaje preferidos en los últimos años. Al margen de su importancia histórica y monumental, tiene otros encantos y un sinfín de posibilidades de ocio. A continuación os damos algunas sugerencias sobre dónde comer, qué visitar y dónde salir de día y sobre todo de noche.

Comer y beber durante el día

Una de las calles más populares para tomar unas cervezas o comer en sus múltiples locales es Oranienstraße, especialmente en el tramo de Görlitzer (que es una estación de tren). Es bastante alternativa, está llena de pintadas, es Berlín al cien por cien. Es recomendable para ir a bares pequeños, comer de forma económica, con mucha gente joven y pocos turistas.

Rocco

Restaurante Rocco (Kaiserdamm 109), está en el Soho House, un hotel que cuenta con varias instalaciones en distintos países y al que acceden únicamente quienes son miembros del mismo. Para ello hay que hacer una entrevista, presentar el recorrido profesional y si se superan los criterios que consideran, recibes una tarjeta que permite entrar en el hotel. Sin embargo, y esto es lo que más nos interesa, el Restaurante Rocco es de libre acceso. Hay tanto clientes del hotel como otros que no están alojados, está especializado en comida italiana, el ambiente es algo más formal que el de otros locales de los que hablaremos a continuación, pero sin exagerar, y no requiere ningún tipo de código de vestimenta.

Comparte espacio con una tienda de ropa con artículos muy interesantes. Tanto a la tienda como al Rocco se accede por la recepción del hotel. Es una opción muy interesante para la comida del mediodía.

Monkey
Monkey Bar, en el Hotel 25 Hours.

Monkey Bar (Budapester Strasse, 40), en el Hotel 25 Hours. Tiene una cristalera que permite ver la zona de los simios del zoo berlinés. Se encuentra en el complejo comercial Bikini. El Monkey es un lugar ideal para tomar un café con un trozo de tarta, por ejemplo.

Cookies
Personal del Cookies Cream

A la hora de la cena nos vamos al Cookies Cream (Behrenstraße 55). Local moderno, podemos calificarlo de alternativo, basado en una clientela muy joven que lo ha puesto de moda en la ciudad. La comida es vegetariana, como restaurante vale la pena y cuenta con el añadido de que por la noche se convierte en discoteca. Hoy en día es uno de los sitios «más» de Berlín.

Visionaere

Club Der Visionaere (Am Flutgraben). Está instalado en una terraza sobre el río, lo que lo hace especial y atractivo. Tiene música electrónica pero el ambiente es tranquilísimo y el personal muy agradable. Es un lugar ideal para ir por la tarde hasta primera hora de la noche. La entrada es libre como en cualquier bar y no es caro. La clientela es en general joven (hasta entrados los cuarenta) y variopinta. Apto para cualquier tipo de persona.

La siguiente etapa en nuestra salida nocturna por Berlín es Chalet (Vor dem Schlesischen Tor 3). Local pequeño pero interesante, con forma de chalet y una decoración peculiar marcada por la hoguera que hay en el centro, mayoritariamente clientela bastante joven y música electrónica. Del otro lado de la balanza hay que poner un deficiente sistema de sonido y que lo suelen frecuentar veinteañeros (este pero, claro está, dependerá de tu edad). Aun así, es recomendable. Ultima precisión: hay que pagar entrada (no es caro).

Tresor

Seguimos de discotecas para irnos al Tresor (Köpenicker Strasse 70). Es una discoteca de tamaño considerable, música techno y actualmente una de las principales de la capital alemana. Cuenta con muy buen sonido, dos salas, tiene un amplísimo horario de apertura, las consumiciones son asequibles y todo tipo de clientela y rango de edades.

Sensaciones más fuertes

La siguiente parada la hacemos en el Berghain (Am Wriezener Bahnhof). Como en la anterior, hay que pagar entrada, se puede considerar como una de las referencias del techno a nivel mundial, así que es visita obligada para los aficionados a la música electrónica.

Otras de sus peculiaridades son que se encuentra en el interior de una vieja central eléctrica. Se ubica en un barrio residencial un tanto alejado, por lo que aconsejamos ir en taxi o en metro (estación Berlin Ostbahnhof). Además, abre todos los días de la semana y los fines de semana, las 24 horas. Nuestra recomendación es ir los sábados a partir de las 5 de la mañana, ya que si intentas pasar a las horas de máxima asistencia (entre las 2 y las 4 de la madrugada), la cola para acceder es de tal longitud que supone unas 2 horas de espera. Desde las 5, la cosa está más tranquila y se entra con mayor prontitud, a no ser que haya algún evento especial esa noche.

Tendrás que pagar la entrada, pero la discoteca realmente vale la pena. Al entrar hacen una selección de gente, ya sabes, unos entran y otros no. Si quieres llegar al interior deberás prestar un poco de atención a tu vestimenta, en general si vas vestido de negro no tendrás dificultad. Si vistes un poco más «progre» o un tanto descuidado, no pasarás la barrera. Lo mismo les ocurrirá a los grupos grandes de personas, y qué decir de aquellos a los que la ingesta previa de alcohol los delate. Una vez pasado ese filtro te encontrarás con un numeroso grupo de seguridad que cachea uno por uno a los clientes y cubren las cámaras de los móviles con una pegatina, advirtiendo que está totalmente prohibido utilizarlos en el interior (ni fotos, ni vídeos ni llamadas).

Pasado el guardarropa encontramos un par de plantas muy grandes (repetimos que antes era una central eléctrica). El sonido es excepcional, la música varía cada día, las bebidas son muy económicas y la clientela es una amalgama de todo lo que te puedas imaginar, aunque en general es bastante «cool». Presta atención a lo siguiente: salvo usar el móvil puedes hacer lo que quieras, por supuesto desnudarte si te apetece. Impera la libertad absoluta. Así pues, aunque no te guste el tipo de música, es un lugar que merece la pena ver, incluso para tomar solo una copa y luego salir.

En la planta superior hay otra sala que se llama Panorama Bar, que es más pequeña que la discoteca inferior y con un ambiente diferente, la clientela tiene un poquito más de edad y hay más tranquilidad que en el piso de abajo, donde todo es más experimental, «más fuerte».

Hasta hace poco tiempo se le podía colgar la etiqueta de «alternativa», pero actualmente ya ha sido descubierta por los turistas, que cada vez en mayor medida terminan allí sus noches.

No nos alejamos mucho, por no decir nada, porque en la parte posterior del Berghain está el Lab.Oratory. Es una de las más conocidas discotecas de ambiente homosexual de Berlín (ciudad en la que hay multitud de locales de este tipo), forma parte del mismo edificio del Berghain, pero desde algún tiempo con una entrada propia. Unas veces está reservada para hombres y otras para mujeres y cada día tiene una temática, días de desnudo, días de fetiche, de lesbianas, etc. Es conveniente mirar en Internet el programa de la fecha en la que quieras ir para saber si te interesa el tema y, en función de tu sexo, si podrás entrar o no. Francamente es más un sex-club que una discoteca.

Hay que hacer una clara advertencia: abstenerse curiosos. No es el típico local al que un hetero entre a tomar una copa, aquí estaría completamente fuera de contexto e, incluso, podría resultar molesto para los demás. No hay mezcla de gente, solo personas homosexuales que van con una intención muy determinada, por lo que si no vas a participar y estás solamente por curiosear te vas a encontrar mal y tampoco serás bien aceptado. Como mencionamos más arriba, hay días en que todos los clientes están desnudos, si tú sigues vestido, evidentemente, estás fuera de tiesto y, probablemente, te inviten a marcharte.

A modo de resumen tenemos que decirte que en Berlín cada local atrae a un tipo de clientela muy específica, así que si eliges un local determinado ya sabes lo que te vas a encontrar.

KitKat

Otra propuesta es el KitKatClub (Köpenicker Strasse 76), muy famoso por la historia que tiene detrás. La clientela es abierta, encontrarás homosexuales de ambos sexos y heterosexuales. La mezcla de personas es bastante curiosa.

Terminamos así nuestro recorrido por Berlín con esta serie de propuestas para todos los gustos. Sea cual sea la que elijas, que disfrutes mucho de la experiencia.


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