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Düsseldorf, una ciudad para visitar

Es la sexta del mundo con mayor calidad de vida, sede de más de 3.000 empresas de todo el planeta y capital de la moda alemana


estanque en el centro de Düsseldorf

Muy probablemente Düsseldorf no estará en la lista de tus destinos preferidos para viajar en vacaciones o en algún puente, sin embargo es una ciudad ideal para conocer y descubrir sus grandes virtudes. La capital de Renania del Norte-Westfalia es una urbe moderna y con grandes contrastes, en la que la arquitectura y el diseño forman parte de sus principales señas de identidad.

Düsseldorf supera los 610.000 habitantes, incluyendo la mayor comunidad de ciudadanos japoneses de Europa, su altísima calidad de vida (la sexta a nivel mundial) tiene su razón de ser en la enorme presencia de empresas (más de 3.000 de diversos países tienen en ella su sede y es considerada la capital de la moda alemana), lo que justifica que sea una de las ciudades con más agencias de publicidad, un sencillo baremo del poder económico.

Está atravesada por el Rhin, que representa la rúbrica que firma la personalidad de Düsseldorf y que, además de reclamo para el ocio de lugareños y turistas, es una importante vía comercial, siendo muy habitual ver pasar barcos de mercancías procedentes de Holanda.

Dos de sus manifestaciones populares más conocidas son el mercado navideño, que pasa por ser uno de los más bonitos del país, y los carnavales, celebración que la ha llevado a hermanarse con Puerto de la Cruz (Tenerife), intercambiándose comparsas ambas ciudades.

Düsseldorf tiene esa luz gris tan propia del centro de Europa, pero es que aun reluciendo el sol el riesgo de lluvia no desaparece, como si el invierno estuviese siempre latente. Está muy bien comunicada por tranvía, aunque la tranquilidad y el llamativo silencio de sus calles invitan a pasearla recorriéndola a pie. No hay que olvidar, en este caso, que cruzar un semáforo en rojo para los peatones está muy mal visto y es motivo de multa si te caza la policía.

Barrio antiguo
Ayuntamiento de Düsseldorf
Ayuntamiento de Düsseldorf.

El Altstadt (que significa ciudad vieja) es el barrio antiguo de la ciudad y está pleno de vida a lo largo del día, es ahí donde se encuentran el ayuntamiento y una serie de calles perpendiculares en las que hay más de un cuarto de millar de bares y restaurantes, entre ellos varios españoles. Las casas son típicamente alemanas, de pocos pisos y algunas de ellas coronadas por curiosas figuras, contrastando con la modernidad y atrevimiento de los edificios de los barrios modernos, que más adelante veremos.

En la Markplatz está la casa consistorial o Rathaus, integrada por tres edificios de diferentes épocas frente a los cuales se yergue la estatua ecuestre de Jan Wellem, conocido en español como Juan Guillermo del Palatinado, mecenas de artesanos y artistas.

basílica de St. Lambertuskirche (San Lamberto)
Basílica de St. Lambertuskirche (San Lamberto).

Muy cerca se encuentra la basílica de St. Lambertuskirche (San Lamberto), iglesia católica de estilo gótico donde están las reliquias de San Apolinar, patrón de la ciudad. Su principal característica es que la cúpula no sigue la línea vertical de la torre que la sustenta, debido a que fue reparada con madera húmeda tras un incendio en el siglo XIX.

Como hemos comentado, en Altstadt hay multitud de bares y restaurantes, en realidad más de 260. Uno digno de visitar es Uerige Hausbrauerei (Berger Strasse, 1), un local tradicional y muy típico, de 1951, donde sirven una cerveza bastante fuerte de sabor que los camareros van reponiendo en los vasos a medida que el cliente bebe, a no ser que pongas el posavasos encima para dar a entender que no deseas más.

Zona antigua con las calles de restaurantes
Zona antigua con las calles de restaurantes.

En la otra esquina está la Oficina de Turismo y enfrente de ambos un pequeño local, el Et Kabüffke, en el que sirven un licor de hierbas tradicional de Düsseldorf recomendable para los que quieren sensaciones fuertes, el Killepitsch.

La disputa
Figuras que representan Die Auseinandersetzung (La disputa).

A apenas unos metros se encuentra la Mittelstrasse con las estatuas de dos hombres discutiendo, es Die Auseinandersetzung (La Disputa), y representa el conflicto de la generación del 68 con sus progenitores. Ya que hablamos de estatuas, hay que mencionar las Stylites, diez figuras de asombrosa naturalidad realizadas en poliéster que están dispersas por toda la ciudad representando escenas muy diferentes y que llaman la atención por su gran realismo. Al parecer hay quien propone a los turistas un juego consistente en localizar todas las diseminadas en los diferentes barrios. En fin, hay cosas más interesantes que hacer…

En Rathausfer hay diversos embarcaderos para tomar un barco de los que hacen el recorrido por el Rhin. Encontraremos en esa zona bares y restaurantes con terraza, desde donde admirar el ir y venir de las embarcaciones. Es uno de los lugares favoritos de los habitantes de la ciudad cuando el tiempo acompaña. Hacia el interior, en Rheinort, se puede ver un antiguo barco amarrado en un pequeño lago y, a muy poca distancia, la Carlsplatz, un mercado lleno de puestos donde no solo se pueden comprar productos de alimentación, flores, etc., sino que además hay multitud de bares, algunos con terraza, para degustar las habituales salchichas con patatas fritas y salsas bastante contundentes, u otras muestras de la fuerte gastronomía germana, por supuesto, acompañados de la Altbier (o Alt como dicen los dusseldorfienses), que no es otra cosa que la cerveza local. Uno de esos bares es el Dauser, muy concurrido y con una larga propuesta de platos y salchichas picantonas. Tienen además la cerveza Schumacher Alt, la Altbier más antigua, de elaboración artesanal, un poco fuerte y con un toque amargo.

Hoteles y bola metálica
Torre de comunicaciones
Rheinturm, la torre de comunicaciones de más de 240 metros.

Siguiendo hacia el sur se va bordeando el río teniendo como fondo la impresionante Rheinturm, la torre de comunicaciones de más de 240 metros, lo que la convierte en el edificio más alto de la ciudad. En la parte superior se encuentran las antenas de radio y televisión que dan cobertura a todo el entorno, además de unas luces que parpadean y que en realidad no son otra cosa que un reloj. Nos adentramos así en Medienhafen, un barrio moderno, muy dinámico, sin turistas, con edificios modernos, ministerios, el parlamento estatal, hoteles de lujo y terrazas y restaurantes sobre el río.

casas de colores retorcidas
«Casas de colores retorcidas», Der Neue Sollhof.

Llaman la atención las construcciones con una arquitectura muy atrevida, de las que es buen ejemplo el trío de las «casas de colores retorcidas», Der Neue Sollhof, tres edificios pintados en color plata, granate y blanco construidos por el estadounidense Frank Gehry. Su estructura (mejor dicho, sus estructuras, ya que están construidos con materiales diferentes) aparece retorcida en diferentes ángulos y han servido para dar una imagen mucho más alegre del antiguo puerto, que aún conserva algunas de las viejas grúas, hoy en día más bien objetos decorativos.

Medienhafen no es solo un buen lugar para pasear y detenerse a tomar una cerveza con patatas fritas, por ejemplo en el Curry (personal muy amable y que chapurrea algo de español), también es una muestra del buen gusto arquitectónico. La huella de cada arquitecto encargado de la remodelación del barrio ha quedado plasmada en edificios llamativos y completamente diferentes los unos a los otros.

Pebble´s
Pebble´s, uno de los edificios más reconocibles a orillas del Rhin.

Un lugar para admirar con tranquilidad el Rhin es el Pebble’s, fácilmente reconocible por ser una especia de bola metálica situada justo delante del hotel Hyatt. Volviendo a la orilla del río llegaremos a las casamatas (Kasematten) y a las escaleras del la plaza Burgplatz, otros dos buenos lugares para contemplar el río. Justo en la orilla de enfrente está Oberkassel, la zona de la ciudad menos dañada por los bombardeos de la II Guerra Mundial y que es escenario de una curiosa tradición: todos los años entre la primavera y el otoño los prados que dan al río se llenan de ovejas que limpian la zona de hierba y apelmazan el terreno con su peso.

La lujosa zona comercial
Avenida del Rey (Königsallee)
Avenida del Rey (Königsallee), la lujosa zona de tiendas en el centro de Düsseldorf.

Las grandes enseñas de lujo tienen su sede en la «Kö», como se conoce popularmente a la Avenida del Rey (Königsallee), el bulevar por excelencia de la ciudad, lleno de establecimientos comerciales y en el que también son frecuentes muchos eventos. Vale la pena recorrerlo viendo su largo estanque, cruzado por 3 puentes, y los árboles en los que se posan cotorras verdes, especialmente al anochecer, ya que el resto del día lo suelen pasar en el cercano parque de Hofgarten, el más antiguo de Düsseldorf y el primero que fue público.

Esta ciudad alemana tiene un buen número de actividades culturales y de museos. Dos de los más conocidos son el K20 y el K21. El primero de ellos cuenta con un muro llamado Hornet. Se trata de un mosaico de colores creado por Sarah Morris. El K21 tiene entre sus atractivos el edificio Ständehaus, en el que se puede escalar una enorme red de metal colgada bajo una cúpula de cristal.

Hornet
Hornet, el muro con el mosaico de colores junto a los edificios del K20 y del K21.

Frente al K20 está el Kunstbunker, una galería de arte levantada con bloques de hormigón prefabricados. Hay que mencionar igualmente el museo Kunstpalast, en Ehrenhof, con una importante colección de pintura, escultura y objetos de vidrio, y el Kunst im Tunnel, un centro de exposiciones de fotografía, escultura y pintura que se ubica en los tubos de un viejo túnel.

La zona más alternativa de Düsseldorf es Flingern, donde destacan las casas pintadas con grafitis en la calle Kiefernstrasse. Es un barrio volcado hacia el diseño, la moda, la música en vivo y el arte menos convencional.

La ciudad da tanto de sí que esto es solo un esbozo de lo que en ella se puede visitar. Quedan todavía parques y barrios periféricos en los que descubrir una mezcla de belleza y paz que seguro conquistarán al visitante. La conclusión es que si vas a Alemania no dejes de visitar Düsseldorf, seguro que te causará una impresión muy grata.


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